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Santa Biblia
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Foto: Kŭmgangsan · Corea del Norte

Judit 9

Kŭmgangsan · Corea del Norte · Foto: Uwe Brodrecht · CC BY-SA 2.0

1Retirados que fueron estos, Judith entró en su oratorio, y vistiéndose de cilicio, esparció ceniza sobre su cabeza, y postrada ante el Señor, clamaba á él diciendo:

2Señor Dios de mi padre Simeon, á quien pusiste la espada en las manos para castigar aquellos estrangeros que por una infame pasion violaron y desfloraron una vírgen, llenándola de afrenta;

3por cuyo motivo hiciste que sus mugeres fuesen robadas, y cautivadas sus hijas; y dividiste todos los despojos entre tus siervos que ardieron en zelo de tu honor: socorre, te suplico, ó Señor Dios mio, á esta viuda.

4Puesto que tú eres el que obraste antiguamente aquellas cosas estupendas, y tienes resuelto ejecutar otras despues en su tiempo; habiéndose hecho siempre lo que has querido:

5pues todos tus caminos estan aparejados desde la eternidad, y has fundado tus juicios en tu infalible providencia.

6Vuelve pues ahora la vista sobre el campamento de los asirios; como te dignaste en otra ocasion volverla sobre el de los egipcios, cuando corrian sus tropas en pos de tus siervos, confiando en sus carros armados, y en su caballeria, y en la muchedumbre de sus guerreros.

7Pero tú tendiste la vista sobre su campamento, y quedaron envueltos en tinieblas:

8el abismo detuvo sus pasos, y las aguas los anegaron.

9Asi suceda con estos, Señor, que ponen la confianza en su gran número, y en sus carros de guerra, y se glorian en las picas, y en los escudos, y en las lanzas;

10y no conocen que tú eres nuestro Dios, que de tiempo antiguo desbaratas los ejércitos, y tienes por nombre el Señor, esto es, Jehovah.

11Levanta tu brazo, como ya otra vez hiciste, y con tu poder infinito estrella su fuerza: caiga por tierra todo el poder de ellos al golpe de tu ira, ya que presumen violar tu santuario, y profanar el tabernáculo dedicado á tu Nombre santo, y derribar con su espada el cornijal ó la gloria de tu altar.

12Haz, Señor, que la cabeza de ese soberbio sea cortada con su propio alfanje.

13Sean sus ojos, fijados en mí, el lazo en que quede preso, y hiérele tú, ó Señor, con las afectuosas palabras que salgan de mi boca.

14Infunde constancia en mi corazon para despreciarle, y valor para destruirle:

15porque será un glorioso monumento de tu Nombre, el que sea derribado al suelo por mano de una muger.

16Que no consiste, Señor, tu poder en la multitud de escuadrones, ni te complaces en la fuerza de la caballeria: desde el principio del mundo te han desagradado los soberbios, habiéndote sido siempre acepta la oracion de los humildes y mansos.

17O Dios de los cielos, Criador de las aguas, y Señor de todas las criaturas, oye benigno á esta miserable que recurre á tí, y lo espera todo de tu misericordia.

18Acuérdate, Señor, de tu alianza, y pónme tú las palabras en la boca, y fortifica mi corazon en esta empresa; á fin de que tu templo se mantenga siempre consagrado á tu culto,

19y reconozcan las naciones todas que tú eres el Dios, y que no hay otro fuera de tí.

    Referencias cruzadas de OpenBible.info (CC BY 4.0).