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Ley

Leyes · Law

Easton, 1897

Una regla de acción. (1.) La Ley de la naturaleza es la voluntad de Dios respecto a la conducta humana, fundada en la diferencia moral de las cosas y descubrible por la luz natural (Romanos 1:20; Romanos 2:14, Romanos 2:15). Esta ley obliga a todos los hombres en todo tiempo. Se designa generalmente con el término conciencia, o la capacidad de ser influido por las relaciones morales de las cosas.

(2.) La Ley ceremonial prescribe bajo el Antiguo Testamento los ritos y ceremonias del culto. Esta ley fue obligatoria solo hasta Cristo, de quien estos ritos eran típicos, que hubo terminado su obra (Hebreos 7:9, Hebreos 7:11; Hebreos 10:1; Efesios 2:16). Fue cumplida más bien que abrogada por el evangelio.

(3.) La Ley judicial, la ley que dirigía la política civil de la nación hebrea.

(4.) La Ley moral es la voluntad revelada de Dios respecto a la conducta humana, obligatoria para todos los hombres hasta el fin de los tiempos. Fue promulgada en el Sinaí. Es perfecta (Salmos 19:7), perpetua (Mateo 5:17, Mateo 5:18), santa (Romanos 7:12), buena, espiritual (Romanos 7:14) y «ancha sobremanera» (Salmos 119:96). Aunque obliga a todos, no estamos bajo ella como pacto de obras (Gálatas 3:17). (Véase Diez Mandamientos.)

(5.) Las Leyes positivas son preceptos fundados solo en la voluntad de Dios. Son rectas porque Dios las manda.

(6.) Las leyes morales positivas son mandadas por Dios porque son rectas.

Torres Amat, 1823

La Ley del Señor se nombra de muchas maneras en la sagrada Escritura. En el solo salmo 118 se le dan estos doce nombres: Ley, camino, testimonios, mandatos, preceptos, dicho, palabra, juicios, justicia, reglas de justicia ó justificaciones, estatutos, verdad. La Ley unas veces se toma por la Ley natural, ó los diez Mandamientos del Decálogo: otras por la Ley escrita en las tablas de Moisés: otras por el Pentateuco, ó tambien por el Antiguo Testamento. Y asi el Evangelio suele llamarse Ley nueva. Mas aun los gentiles que adoraban al verdadero Dios, como Job, Melquisedec etc., solamente lo hicieron por medio de la fe, sin la cual es imposible agradar á Dios. Porque, despues del pecado, no bastan las fuerzas de la naturaleza y del libre albedrío para obrar bien. Es grandísimo el estrago que hizo en nosotros el pecado original. Por no atender á esto, cayó Pelagio en la heregía. Véase Justicia. La letra de la Ley, separada del espíritu vivificante de la gracia, solamente señala al hombre sus obligaciones; pero sin hacérselas amar. Sea judío ó gentil, nace esclavo del pecado, y no puede salir de esta esclavitud con las solas fuerzas naturales ó el mero conocimiento de la letra de la Ley; sino que necesita la gracia de Dios, el cual la da gratuitamente á los hombres, en consideracion al precio infinito de los méritos de Jesu-Cristo. Conc. Trid. ses. VIII. c. 8. Véase Gracia. Los que ponian su confianza en las solas obras de la Ley antigua, no observaban bien esta misma Ley; puesto que ella prescribe la fe. El justo vive por la fe, decia ya el profeta Habacuc. Por eso dice San Pablo, que era aun entonces necesaria la fe en el Mesías, ó futuro Redentor Jesu-Cristo.

Diccionario: M. G. Easton (1897, dominio público), traducido al español; Notas generales de Torres Amat (1823, dominio público).