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Santo RosarioMisterios dolorosos

Cómo se reza

  1. Haga la Señal de la Cruz y, sujetando el crucifijo, diga el Credo de los Apóstoles.
  2. En la primera cuenta, rece un Padre Nuestro.
  3. Rece un Ave María con cada una de las tres cuentas siguientes y, después, un Gloria.
  4. Anuncie el misterio y rece un Padre Nuestro.
  5. Rece diez veces el Ave María, una por cuenta, meditando el misterio. Al acabar la decena, la oración de Fátima y un Gloria. Continúe igual con las siguientes decenas.
  6. Después de las cinco decenas, rece la Salve y la oración para terminar el Rosario.

Misterios dolorosos

Primer misterio: La Oración de Jesús en el Huerto

Y él se apartó de ellos como un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró, Diciendo: Padre, si quieres, pasa este vaso de mí; empero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Y le apareció un ángel del cielo confortándole. Y estando en agonía, oraba más intensamente: y fué su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra. Lucas 22:41-44

Es de noche en el huerto de los Olivos. Jesús se arrodilla y ora con una angustia tan grande que su sudor parece sangre. Siente miedo, como cualquiera de nosotros, pero se pone por completo en manos del Padre. Cuando llegue tu propia hora difícil, recuerda esta escena. Puedes decirle a Dios lo que sientes con total sinceridad y pedirle fuerza para aceptar su voluntad con confianza.

Fruto: Aceptar la voluntad divina

Segundo misterio: La Flagelación del Señor

Así que, entonces tomó Pilato á Jesús, y le azotó. Juan 19:1

Pilato sabe que Jesús es inocente, pero lo manda azotar para contentar a la multitud. Jesús recibe los golpes en silencio, sin responder con odio. Su cuerpo herido nos muestra hasta dónde llega su amor por nosotros. Contempla este dolor con respeto y gratitud. Pide un corazón limpio, que trate con dignidad su propio cuerpo y el de los demás, y que nunca use la violencia contra nadie.

Fruto: La pureza de corazón

Tercer misterio: La Coronación de espinas

Y los soldados entretejieron de espinas una corona, y pusiéronla sobre su cabeza, y le vistieron de una ropa de grana; Y decían: ¡Salve, Rey de los Judíos! y dábanle de bofetadas. Juan 19:2-3

Los soldados se burlan de Jesús. Le ponen una corona de espinas, un manto de color rojo y lo saludan como rey entre risas y golpes. Él soporta la humillación con paciencia y en silencio. Su reino no se parece a los reinos de este mundo. Cuando te sientas despreciado o ridiculizado por hacer el bien, mira a Jesús coronado de espinas y pídele valor para seguir siendo fiel.

Fruto: El valor moral

Cuarto misterio: Jesús con la Cruz a cuestas camino del Calvario

Así que entonces lo entregó á ellos para que fuese crucificado. Y tomaron á Jesús, y le llevaron. Y llevando su cruz, salió al lugar que se dice de la Calavera, y en hebreo, Gólgotha; Juan 19:16-17

Jesús sale de la ciudad cargando una cruz pesada, débil y agotado por los golpes. Por el camino, un hombre llamado Simón es obligado a ayudarle, y unas mujeres lloran al verlo pasar. Todos llevamos alguna cruz: una enfermedad, una pérdida, una preocupación que no se va. Llévala junto a Jesús, con paciencia. Y no olvides que tú también puedes ser un Simón para alguien que sufre.

Fruto: La paciencia

Quinto misterio: La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor

Y cuando era como la hora de sexta, fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona. Y el sol se obscureció: y el velo del templo se rompió por medio. Entonces Jesús, clamando á gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, espiró. Lucas 23:44-46

En el Calvario, Jesús es clavado en la cruz entre dos ladrones. Desde allí perdona a quienes lo crucifican, y su madre permanece de pie a su lado. Al final, con una gran voz, entrega su espíritu en manos del Padre. Quédate un momento en silencio ante la cruz. Así de grande es el amor de Dios por ti. Pídele un corazón capaz de perdonar y de amar sin medida.

Fruto: El amor que perdona

Todas las oraciones

Señal de la Cruz

En el nombre del Padre (tocar la frente) y del Hijo (tocar el pecho) y del Espíritu (tocar el hombro izquierdo) Santo (tocar el hombro derecho). Amén.

Símbolo (Credo) de los Apóstoles

Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Padre Nuestro

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Gloria al Padre

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ave María

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo. Bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Oración de Fátima

Oh Jesús mío, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y lleva todas las almas al cielo, especialmente aquellas que están más necesitadas de tu Divina Misericordia.

Salve Regina

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh, clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!

Oración para terminar el Rosario

V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Oremos

Oh Dios, cuyo Unigénito Hijo con su vida, muerte y resurrección nos consiguió los premios de la vida eterna, te rogamos nos concedas que, meditando estos misterios en el sacratísimo Rosario de la Bienaventurada Virgen María, imitemos lo que contienen y alcancemos lo que prometen. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Oraciones y orden según la hoja parroquial «Las oraciones y misterios del Rosario». Meditaciones propias.