Hebraismos
Torres Amat, 1823
Espresiones ó modos de hablar propios de la lengua hebréa, que tambien suelen llamarse idiotismos de la lengua. Se ha ponderado demasiado la muchedumbre de los idiotismos hebréos; porque la mayor parte de ellos son frases ó modismos que se usan tambien en casi todas las demas lenguas, aun en las européas modernas. Llámase idiotismo hebréo: Primero el usar un caso por otro, y lo mismo en los tiempos y modos de los verbos. Es de notar que la lengua hebréa no tiene casos, ni declinaciones en los nombres, y usa muchas veces de participios indefinidos, de nombres verbales etc. Como no tiene género neutro, en lugar de él usa por lo comun del femenino. Alguna vez conservó la Vulgata este femenino en lugar del neutro. Salmos 26. La mutacion de persona hablando de un mismo sugeto, tiene en hebréo particular elegancia y énfasis, aunque sea en una misma cláusula, ó periodo. Salmos 7. Lo mismo la mudanza de número. Salmos 31:12. Segundo: espresan los hebréos con una negacion la preferencia de una cosa sobre otra. Tambien en castellano decimos: A mí me gusta el oro, no la plata; para denotar que preferimos tener en oro nuestro caudal. Tercero: el superlativo le espresan á veces con una comparacion, ó con la palabra todo. Tambien decimos en castellano: Pedro es todo un hombre; para denotar que es hombre perfecto: Es todo amor; para significar que es sumamente amable ó amoroso. La repeticion de la misma palabra, ó la añadidura de la palabra Dios hace algunas veces oficio de superlativo. Tribus, tribus, es lo mismo que muchas tribus. Montes Dei, montañas altísimas. Tambien es nota de aumento el poner la cosa en plural. Salmos 50:16. El mismo modo de espresarnos tenemos en castellano. Para ponderar una cosa buena, añadimos de Dios: si es mala, del Demonio. Cuarto: un término ó espresion débil, significa á veces mas de lo que indica: No es bueno, quiere decir es muy malo. Decimos en castellano: No está eso bueno; para denotar que está muy malo algun negocio. No le quedaré á usted muy agradecido, es lo mismo que me daré por ofendido. No me hace usted mucho favor en eso, significa: me hace usted agravio. Quinto: es muy frecuente la supresion de las partículas comparativas, adversativas etc. Decimos tambien en castellano: Es un leon; omitiendo el como. Sesto: las palabras sueltas, sin verbo ni determinado sentido, son á veces indicio de un ánimo vehementemente poseido de alguna pasion, y las cuales facilmente entiende la persona á quien se dirigen. En estilo oriental son muy frecuentes; pero muchas veces nuestra lengua no las sufre. Mas sujetando tales espresiones al rigor gramático, pierden su propiedad y se enfrian. Septimo: en todas lenguas se usan términos no en su sentido rigoroso, sino tomados con cierta latitud: tales son las palabras, nunca, jamas, eternamente, para siempre etc.; aunque no se sigue de eso que nunca deban tomarse á la letra. Octavo: las metáforas y alusiones á objetos comunes y usuales, las transposiciones de palabras, la elipsis, ó reticencia de algunas de ellas que ya se sobreentienden, varias construcciones que parecen irregulares etc., estas y otras (si se quiere) imperfecciones se hallan en todas las lenguas; pero el uso las hace mirar muchas veces como perfecciones, porque con ellas se manifiesta cierta energía, ú otra cualidad del lenguage. Ademas hay ciertas faltas en las traducciones, que no lo son en el original hebréo, en cuyo idioma serán bellezas. Noveno: los términos para espresar los atributos y operaciones de Dios, precisamente se han de tomar en todos los idiomas, de los mismos que se usan para espresar las cualidades ó atributos de los seres inteligentes, que son los mas perfectos; y aun para espresar estas, nos hemos de valer de metáforas tomadas de las cosas corporales. Ver, oir, comprender, palpar, significan la accion interior con que nuestra alma concibe y entiende una cosa. Véase Dios. Décimo: tambien en castellano, como en hebréo, el modo imperativo ú optativo solamente significan á veces la prediccion de un suceso, ó el deseo de que no suceda. Un padre dice á su hijo: Desdichado, anda, ve á perderte: ve á que algun dia te maten. Tal es el sentido de muchas frases de la Escritura que á primera vista parecen maldiciones ó imprecaciones etc. Oseas 14:1. XV. 16. Lo parecen en el testo latino, por no tener tanta abundancia de semejantes locuciones como las lenguas orientales. En todas las lenguas, hacer una cosa solo significa muchas veces mandarla hacer, dejarla hacer, ó anunciar que se hará. Asi decimos: El Rey construye una ciudad: de un magistrado, arruina una familia: de un orador, hace hablar á un personage: de un astrólogo, hace llover tal dia ó mes. Decimos que el juez justifica ó condena, cuando declara inocente ó culpado á otro. Undécimo: en hebréo se usa muchas veces oracion sin verbo, Ps. CXLVIII. 15. Salmos 131:7. Salmos 86:1: pronombre sin nombre, y relativo sin antecedente, como nota Genebrardo (in Ps. XV. 4.); lo cual debe tenerse muy presente para no atribuir á un sugeto lo que se dice de otro. Oracion sin verbo, y relativo sin antecedente al empezar un discurso ex abrupto, son clara señal de la profunda meditacion, y vivísima imaginacion del que habla. (Salmos 86). Duodécimo: tambien es muy frecuente el repetir una misma idea, y á veces casi con las mismas palabras; de suerte que en el segundo miembro del periodo se diga una misma sentencia, ó muy semejante á la del primero. Décimotercio: en la lengua hebréa, especialmente en poesía, se suele pasar rápidamente de una metáfora á otra; y tambien del sentido metafórico al sentido recto ó literal, y de este otra vez al metafórico: lo cual hace mucho mas dificil la traduccion, por habernos ya sujetado en nuestras lenguas europeas á ciertas reglas que los orientales no conocieron, ó no quisieron seguir. Décimocuarto: no siempre que en la sagrada Escritura se toma una semejanza de otra cosa, se aprueba esta misma cosa: solamente se saca de ella la comparacion ó semejanza. No es mas que hablar al pueblo segun sus opiniones, para hacerle entender mejor, ó temer lo que se le dice. (S. Agustin sobre el Salmo LVII. 6.) Lo mismo hizo Jeremías, cap. VIII. 17 (Jeremías 8:17). Décimoquinto: estílase tambien en hebréo el usar de una palabra universal para denotar otra particular, ya sea en cosas ó personas. Génesis 8:4. Montes de Armenia, por uno de los montes: Jueces 9:43. Sobre ellos, en vez de sobre él; y tambien se suele poner un número determinado por otro indeterminado; ó un número redondo, dejadas algunas unidades. Décimosesto finalmente: una de las causas mas frecuentes de los idiotismos hebréos es el sentido demasiado limitado que se ha dado á varias de sus partículas, traduciéndolas por algunas preposiciones ó conjunciones latinas, cuya significacion es menos general. La sola partícula hebréa wau, que en la Vulgata se traduce casi siempre et, debe traducirse en castellano de muchas maneras, como ya advertimos en el prólogo; porque esta conjuncion, como es casi la única en la lengua hebréa, sirve para todo, especialmente para empezar el discurso; siendo muchas veces insignificante y de mero adorno del lenguage, segun el gusto de la lengua. Lo mismo sucede en castellano con la partícula pues, con que á veces comenzamos á contar algo, ó proseguimos la conversacion. A pesar de todo lo dicho, quedan siempre algunos hebraismos, ó frases y voces hebréas que no tienen ninguna exacta correspondencia en nuestras lenguas, y de aquí resulta la obscuridad en las versiones de ciertos pasages de la Escritura. Por eso S. Gerónimo, aunque tuvo tan profundo conocimiento de las lenguas hebréa y griega, confesó que varias veces no habia hallado término latino para traducir bien la energía y significado de ciertas voces hebréas; y sobre todo, crece la dificultad cuando son frases proverbiales propias de cada nacion, y de ciertos tiempos no mas. Véase Figura, Vulgata, Escritura.
Diccionario: M. G. Easton (1897, dominio público), traducido al español; Notas generales de Torres Amat (1823, dominio público).